Invertir a largo plazo

La inversión a largo plazo es algo que todas las personas debemos plantearnos a lo largo de nuestra vida. Es sacrificado (debemos ahorrar, lo que significa vivir por debajo de nuestras posibilidades), necesita de toda una vida (no vas a acumular una fortuna de la noche a la mañana), requiere de disciplina y no menos importante es el hecho de que deberemos invertir en los activos adecuados.

Razones para invertir a largo plazo hay muchas, de las cuales podríamos destacar:

  • Seguridad: no olvidemos que el dinero es sinónimo de seguridad. ¿Qué pasaría si no puedes trabajar por qué caigas enfermo? o ¿Qué pasaría si te gustaría cambiar de trabajo pero no puedes permitirte la incertidumbre que ello conlleva? En definitiva, contar de un buen colchón nos permite afrontar las adversidades de la vida con menos tensión.

  • Jubilación: encargarte y responsabilizarte de tu propia jubilación es importantísimo, ya bien sea como complemento a tu jubilación o como garantía ante un futuro incierto.

  • Dejar de trabajar: si has ahorrado (e invertido) como una hormiguita (no seas una cigarra 😉) posiblemente consigas la tan ansiada por muchos independencia financiera. La independencia financiera te permite vivir sin trabajar o dedicarte al trabajo que realmente te gusta.

  • Proporcionarle un mejor futuro a tus hijos o familiares: si ahorras, podrás proporcionarle una mejor educación a tus hijos. Por cierto, si vas a dejarles una buena herencia, procura primero inculcarles valores morales y una buena cultura o educación financiera. De lo contrario, si no saben valorarlo, terminarán gastándose los ahorros de toda una vida.

Tanto si eres una persona de clase trabajadora o un profesional cualificado con un buen sueldo, lo importante es ahorrar lo máximo posible. Unos más, otros menos, pero lo importante es el ahorro.

Para ahorrar proponte un objetivo. Un objetivo que para unos puede ser de sólo el 10% de sus ingresos, para otros puede ser del 50% de sus ingresos. Pero repetimos: lo importante para invertir a largo plazo es adquirir el hábito de ahorrar periódicamente. Ahorra esa paga extra, o tal vez deberías posponer ese viaje que tanto tiempo llevas planeando, no salgas a cenar todos los días fuera de casa... en definitiva, trata de ahorrar lo máximo posible. Y sí: un capricho de vez en cuando está permitido.

¿Y que viene después del ahorro? La inversión. Y es que el ahorro tiene muchas virtudes, pero por desgracia tus ahorros en una cuenta corriente no generan beneficios. Es más: la inflación se “come” (en el largo plazo literalmente “devora”) su poder adquisitivo. Esto es: tu dinero cada vez tiene menor capacidad para adquirir la misma cantidad de bienes o servicios.

Y es a la hora de invertir donde tienen especial utilidad los mercados financieros. Los mercados financieros permiten poner en contacto a empresas que necesitan financiación con ahorradores. De esta forma, se canaliza el ahorro hacia proyectos que necesitan financiación para hacer viables sus modelos de negocios.

Los instrumentos más simples e importantes son la bolsa (acciones de compañías) y los mercados de deuda:

  • En la bolsa, comprando acciones, cualquiera puede convertirse en propietario de una empresa.
  • En los mercados de deuda, cualquiera puede comprar deuda a un gobierno o a una empresa a cambio de un tipo de interés fijo.

El problema para un ahorrador es que probablemente no tenga los conocimientos suficientes para invertir de forma adecuada en las acciones adecuadas. O no sepa valorar correctamente en qué títulos de renta fija. Y es aquí dónde entran en escena los fondos de inversión.

Los fondos de inversión no son más que una cartera de activos financieros, gestionados por un gestor profesional con un objetivo determinado y una vocación y metodología bien definida. Para conocer la estrategia del gestor de un fondo, basta con leer su folleto de emisión, dónde está claramente reflejado en qué tipo de activos invierte el fondo así como los riesgos asociados de la inversión.

Si vas a decidirte por invertir en un fondo de inversión, es muy importante que te informes primero sobre la estrategia del gestor así como su trackrecord, alineación de intereses con el cliente, reputación...

Otra opción son los Robo Advisors. Un robo advisor (o asesor automatizado) te creará una cartera de fondos en función de tu perfil inversor. El perfil de inversor, recoge, entre otras cosas, el riesgo que estás dispuesto a asumir en una inversión y tu horizonte temporal. En función de estos parámetros, se decantará por una proporción mayor o menor de fondos de inversión de renta variable o de renta fija. Indexa Capital o Finizens son buenos ejemplos de asesores de carteras automatizados de fondos indexados.

Por último, una muy buena decisión es recurrir a los servicios de una EAFI, es decir, una agencia de asesoramiento financiero, que en función de tus necesidades, te propondrá invertir en un tipo de activos u otros.

En cualquier caso, invertir a largo plazo requiere de paciencia y constancia. No menos importante es la formación. Y es que no está de más leer libros que nos ayuden a aprender sobre cultura financiera y ser conscientes no sólo de ahorrar a largo plazo, también invertir en los vehículos financieros adecuados para lograr una rentabilidad aceptable en el futuro.

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